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Archive for 22 febrero 2009

Trabajos de febrero

La huerta comienza a moverse a finales de febrero, acompañando a los ajos y a unas pocas berzas que quedan, hoy he plantado un bancal con cebollas blancas y lechugas, de plantel comprado en vivero y unos repollos de semillero propio, de las variedades Aubervilliers, Brunswick y Copenhaghe.

El abonado de fondo de este bancal ha sido con guano, lo que ha hecho que los gatos se volviesen medio locos con el olor. El primer riego de todo el plantel ha sido con extracto fermentado de ortiga diluido en agua al 10%.

Una foto del bancal:

bancal-1

y la misma desde el otro lado:

bancal-2

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En el sector que más adeptos ha ganado la agricultura biodinámica es en la viticultura, gracias sobre todo al impulso que ha supuesto Nicolas Joly, sus libros y sus vinos biodinámicos. Copio un artículo de TodoVino, donde apareció este artículo de Amaya Cervera sobre el tema:

Biodinámica: ¿Lucidez o locura?

¿Le suena el término? Si no es así, vaya haciéndose con él porque un día de estos es probable que se encuentre con algún vino “biodinámico”. Y más vale que esté preparado. En este artículo le explicamos el reencuentro con la Naturaleza por el que apuesta esta particular filosofía y le ofrecemos las opiniones de uno de sus más firmes valedores y difusores: el francés Nicolas Joly, cuya obra “El vino del cielo a la tierra” acaba de publicarse en español.

La traducción ha corrido a cargo de Ricardo Pérez, el más avezado discípulo de Joly en España. Puede que su nombre no les suene, pero seguro que conocen su vino (Corullón) que elabora en colaboración con su archifamoso tío, Álvaro Palacios (creador de L’Ermita en Priorat), y que ha contribuido notablemente a volver los ojos hacia el Bierzo como la próxima tierra prometida (hay quien la llama el Priorat atlántico) para elaborar grandes tintos en España.

El viñedo de Las Lamas en El Bierzo
Hace pocos días, casualmente, que tío y sobrino presentaban en Madrid su ambicioso proyecto del Bierzo, que ha ido mucho más lejos de Corullón para desdoblarse en un buen número de vinos que, al más puro estilo borgoñón, reflejan terroirs muy concretos de sus viñedos y que, para desgracia de los aficionados, se elaboran en cantidades mínimas y a precios más que elevados. Tomen nota de sus 2002 ya disponibles en el mercado: Fontelas, poco más de 600 botellas y unos 83 €; San Martín, unas 1.500 botellas a 68 €; Moncerbal, 1.233 botellas a 83 €; Las Lamas, 1.630 botellas a 88 € y el sublime La Faraona, 416 botellas a ¡180 € cada una!.

Afortunadamente, siempre nos quedará Corullón, un vino de “municipio”, como si fuera un vosne-romanée de la Borgoña, que al más módico precio de unos 35 € y casi 40.000 botellas, derrocha finura y originalidad en la excelente añada 2001. Para quien no llegue, el Pétalos (95.000 botellas) se puede conseguir en tiendas especializadas en el entorno de los 12 €.

Los preparados biodinámicos se dinamizan en el agua
¿Qué tienen en común todos estos tintos además de la inspiración borgoñona? Pues que se elaboran ateniéndose a las prácticas de viticultura biodinámica, por cierto muy bien implantadas en algunas prestigiosas propiedades de esa mítica región francesa.

Pero si nos permiten, del Bierzo a Borgoña vamos a hacer escala en el valle del Loira, donde reside el “profeta” de la viticultura biodinámica, Nicolas Joly. Un hombre que, aunque levanta tanta admiración como ironía y escepticismo allí por donde va, últimamente está cosechando grandes éxitos de crítica con La Coulée de Serrant (los franceses Bettane y Desseauve ya le han dado su máxima puntuación). ¿Será que la biodinámica realmente sirve para hacer grandes vinos?

Nicolas Joly, autor de “El vino del cielo a la tierra”
JOLY, EL LOCO DEL LOIRA
Su reciente paso por España para presentar la traducción de su libro al español, participar en el Fòrum Gastronòmic Vic 2005 e impartir un curso sobre agricultura biodinámica ha levantado cierto revuelo. Nicolas Joly es todo un personaje; figura mediática donde las haya, enérgico, conversador inagotable y, sobre todo, firme defensor de la biodinámica… y con conocimiento de causa, pues lleva más de 20 años practicándola.

Por cierto que, en pocas palabras, la biodinámica es una de las ramas prácticas que se desprende de la antroposofía, doctrina enunciada por el alemán Rudolf Steiner a principios del siglo XX y que, en esencia, está orientada a reinstaurar la vida del suelo utilizando una mezcla de materiales animales y vegetales a través de los llamados preparados biodinámicos que se aplican en consonancia con los ritmos del Universo (los planetas).

Laboreo con caballo en La Coulée de Serrant
“En biodinámica –dice Joly- no actuamos en un nivel físico, sino en un nivel energético. Y para entender esto hay que darse cuenta de que la vida como tal no es tangible, sino que es una fuerza hecha a base de frecuencias y microfrecuencias (…) Básicamente, la vida en la tierra es un don de las fuerzas de la Naturaleza. Y la biodinámica no hace sino volver a conectar la planta con este marco de fuerzas vivas”.

El concepto va mucho más allá de los vinos biológicos o ecológicos que se quedan en una mera “ausencia” de tratamientos químicos tanto en viñedo como en bodega. Y se convierte en el principal defensor de las denominaciones de origen, ya que su ansiada vuelta a lo “natural” permitiría el desarrollo del sabor más característico y peculiar de cada terroir.

LA BIODINÁMICA, DE UN VISTAZO

Padre fundador. Rudolf Steiner(1861-1925), creador de la “antroposofía” cuyas ramificaciones se extienden por la sociología, la pedagogía (creó el sistema de las Escuelas Waldorf), la medicina y la farmacia, la agricultura biodinámica, la arquitectura, el arte o el teatro.

Certificación. El movimiento biodinámico está perfectamente organizado a nivel internacional y avalado por un organismo certificador creado en 1997, Demeter International, que actualmente supervisa a unos 3.000 productores de agricultura biodinámica de 40 países.

Foros internacionales. Los biodinámicos del mundo cada vez están más en contacto. En noviembre pasado Australia fue escenario del primer International Biodynamic Wine Forum. Y Nicolas Joly ha impulsado un grupo internacional de cata con representación, inicialmente de 90 productores de vinos biológicos y biodinámicos pero que acabará muy probablemente centrándose en estos últimos. Su presentación oficial fue en Vinexpo 2003 en la que ya se conoce como la cata del Hangar 14 y la experiencia se repetirá en la próxima edición de junio de la mastodóntica feria bordelesa. También están previstas para este año catas en San Francisco y Tokio.

¿Todos biodinámicos? Los practicantes de esta peculiar viticultura luchan para que su mensaje llegue alto y claro y, sobre todo, no se confundan con biodinámica prácticas ancestrales o de sabiduría popular que se aplican, por ejemplo, con las fases de la luna. La biodinámica es otra cosa: es una filosofía de vida.

Lecturas. La génesis de la agricultura biodinámica son los textos de Rudolf Steiner publicados bajo el título de “Agriculture” y que no incluían referencias concretas a la viticultura. El libro de Nicolas Joly “El vino del cielo a la tierra”, publicado en 1997, es, probablemente, el que más se centra en el tema del vino. Se puede adquirir traducido al español en http://www.4elementos.info. Precio: 16 €.
Joly deja bien claro en su libro, por otro lado, que un vino biodinámico no es necesariamente bueno. Lo que está claro es que es más auténtico, más “verdadero”. “La biodinámica –puntualiza- es lo más alejado a los conocimientos que nos pudiera aportar un gurú. Cada viticultor debe aprender, a su propio ritmo, cómo conseguir que sus cepas expresen de la mejor manera el carácter de sus suelos y microclima a partir de unas variedades adecuadas”.

En el otro extremo se situarían los vinos “industriales” que, desde la perspectiva de Joly, cada vez se parecen más a una fábrica de gustos. Su crítica sobre estos productos es a veces tan mordaz como certera y pone el dedo en la llaga: “Deberían de ser obligatorias contraetiquetas que indicaran cosas como ‘para este vino se han empleado levaduras aromáticas de grosella y fresa’; de hecho están permitidas hasta 300 tipos de levaduras en los países europeos. El uso de estos sabores artifícales debería estar prohibido en el marco de una denominación de origen”.

¿Cuál es la alternativa? Después de haber experimentado la “agricultura química” en su viñedo del Loira, Joly pudo comprobar con horror cómo se endurecían los suelos, cambiaban de color y desaparecía la vida animal. El primer paso fue el abandono de los herbicidas, los fertilizantes químicos y otros productos fitosanitarios, presupuestos que ya contempla la agricultura biológica. Pero, desde su punto de vista, no era suficiente para combatir las enfermedades del viñedo y para desarrollar sabores más ligados al suelo y al microclima.

La biodinámica va más allá de la viticultura biológica. Y aunque coincide con prácticas tradicionales como la realización de ciertos trabajos de viñedo y bodega respetando los ciclos lunares, bebe de otras fuentes y se apoya en una visión global del Universo que busca la máxima armonía entre los cuatro estados de la materia que se relacionan con distintas partes de la planta (mineral/suelo/raíz, líquido/agua/savia/hoja, gaseoso/flor/luz y estado de calor/fruto).

Así, por ejemplo, en otoño, cuando se retira el sol y la savia de la planta, es el momento de trabajar el suelo aplicando un compost con material animal y vegetal. Es uno de los llamados preparados biodinámicos, aplicados en dosis prácticamente homeopáticas, dinamizados con agua y que deben actuar como catalizadores de aquellos procesos indispensables para la vida del suelo y la planta.

Nicolas Joly muestra uno de los cuernos de vaca que utiliza en sus preparados
¿Otro ejemplo? ¿Qué tal un cuerno de vaca preparado en otoño y enterrado durante todo el invierno, previamente vaciado de su cartílago y rellenado con excrementos animales? Se debe aplicar en primavera para recomponer lo que ha estado separado durante el reposo invernal del suelo. El “tratamiento” se realizará coincidiendo con los ciclos lunares y los flujos del universo, perfectamente detallados por otro lado en un calendario de publicación anual.

¿Les suena a locura? Quizás no tanto si le decimos que firmas tan prestigiosas como el mítico Domaine de la Romanée-Conti borgoñón y sus vecinos Domaine Leroy o Domaine Leflaive son asiduos practicantes. Lo mismo que los alsacianos de Domaine Zind-Humbrecht, o la Maison M. Chapoutier en el Ródano. Y el valle del Loira, donde oficia Joly, también cuenta con afamados adeptos.

BIODINÁMICOS ESPAÑOLES
Esto es lo que, sin duda, acabó enganchando a Ricardo Pérez en las redes de la biodinámica: el descubrimiento de que todos esos grandes vinos que le apasionaban tenían un trasfondo biodinámico común.

De ahí que desde hace seis años trabaje su viñedo berciano de Las Lomas bajo esta forma de ver la vida y la agricultura y, posteriormente, las mismas técnicas se hayan ido implantando en las sucesivas parcelas y propiedades que ha ido adquiriendo la bodega. Hasta las uvas que van a parar al Pétalos, su vino más asequible, procedente de viñedos de otros viticultores, están sometidas a preparados biodinámicos.

¿Es cara la biodinámica? Según nos explica Ricardo Pérez, a la larga los tratamientos químicos resultan más costosos ya que el viticultor acaba dependiendo totalmente de una industria que le facilita todos los productos de viña y bodega y le va generando nuevas necesidades. Lo biológico y biodinámico se abastece de productos más baratos (en el último caso hasta plantas silvestres), pero lo que encarece es la mano de obra necesaria para la preparación y aplicación de los tratamientos.

Los viñedos de Descendientes de J. Palacios también se trabajan con animales
Descendientes de J. Palacios, por ejemplo, utiliza un equipo fijo de siete personas para sus aproximadamente 20 hectáreas de viña y Ricardo reconoce que “van justos”. Además, se han hecho con una granja de dos hectáreas, con su correspondiente patrimonio ganadero (vacas, ovejas, caballería) que les ayudará a ir creando ciclos más naturales para sus tratamientos.

¿Quién más practica la biodinámica en España? Los más avanzados son Ricardo Pérez en el Bierzo y Peter Sisseck en Finca Sardonia y Pingus. En la lista también están Dominio de Atauta (Ribera del Duero), Mas Estela (Empordà), Bodegas Dionisos (Valdepeñas) o Telmo Rodríguez. Sin embargo, el grado de implantación de esta filosofía (lleva su tiempo evolucionar desde una agricultura “química” a una biológica y de ésta a una biodinámica) y la comunicación que se hace de ella al exterior por parte de los bodegueros varía en cada caso. No todo el mundo aplica la biodinámica en un 100% (en España su desarrollo aún está en pañales) ni la convierte en estandarte de sus vinos.

En consecuencia, el consumidor, de momento, sólo cuenta con la información que le transmite el elaborador y que debe admitir de buena fe.

La Coulée de Serrant, el gran vino de Nicolas Joly
¿Son locos o visionarios? “La gente nos trata de lunáticos –dice Ricardo Pérez-, pero el resultado final es lo que importa; haciendo buenos vinos vamos ganándonos cierto respeto. La biodinámica es uno de los posibles caminos para hacer un gran vino; no es el único pero sí tal vez el que más libertad deja para que se expresen los elementos propios de una denominación: el suelo, la variedad, el clima…”

Consonancia total, pues, con Joly. Además, Ricardo Pérez describe los vinos biodinámicos como “especialmente ‘vivos’, tanto que, al estar muy poco tratados, alguna botella puede salir mal. Pero su gran virtud es que son vinos que se crecen con la oxigenación y que envejecen especialmente bien”.

¿Y qué más aporta la biodinámica? Preguntamos al veterano Nicolas Joly si se siente mejor persona desde que la practica. “Desde luego –nos contesta-, la comprensión del sistema que emplea la biodinámica cambia tu humanidad; uno se hace menos individualista”.


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La primera vez que oí hablar de biodinámica me pareció poco más o menos una superchería graciosa pero inútil. A medida que he ido leyendo y escuchando experiencias de aquellos que la han conocido de cerca o, incluso lo han practicado, mi opinión ha ido cambiando hacia un punto de vista más abierto y receptivo hacia esta forma de hacer agricultura.

Resumiendo de una manera basta, podríamos aproximarnos a la agricultura biodinámica en tres pasos, en el primero estaría todo lo que tiene en común con la agricultura ecológica o biológica, se prohibe el uso de fertilizantes, pesticidas o herbicidas de síntesis, se da importancia a las rotaciones de cultivos, el uso de abonos verdes, se cuida muchísimo el proceso de compostaje, el bienestar animal, etc.

El segundo paso iría un poco más allá y empezaríamos a hablar de conceptos más abstractos. Para los biodinámicos, la granja debe actuar como una unidad en la que todos sus componentes se disponen de forma armónica de manera que la granja alcance un nivel de equilibrio cercano a la autosuficiciencia. Por todo ello no pude existir una granja sólo con animales o sólo con vegetales, unos y otros deben equilibrarse de manera que la granja sea capaz de producir los alimentos que necesitan los animales y los nutrientes que necesitan los vegetales.

Personalmente, comparto casi todo hasta este segundo paso, opino también que la etiqueta de “ecológico” se queda corto en muchas ocasiones y que ese equilibrio dentro de la granja sería altamente deseable. Ahora empieza lo dificil …

El tercer paso nos lleva a un nivel más espiritual y filosófico, donde toman importancia las teorías de Rudolf Steiner, el uso de los preparados biodinámicos y el trabajar de acuerdo a los astros. Aquí es donde más choca este tipo de agricultura y se hace más complicada su aceptación.

A favor: Asociación de Agricultura Biodinámica de España y en contra: http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=2155&autor=759&tema=8

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Un artículo de la revista norteamericana Graze, dedicada a la ganadería sin cereales, o sea a criar los animales sólo con pasto, o sea, que los herbívoros coman hierba. El método que propone para conseguir una explotación de vacuno de leche rentable no es aumentar la producción, es reducir los gastos, en este caso hasta la autosuficiencia en lo referente a la alimentación del ganado. Para ello parte de dos premisas: disponer de bastante tierra fértil y de vacas  pequeñas, capaces de producir buena leche sólo con hierba (habrá que olvidarse de las frisonas y volver a razas como la jersey o la olvidada pasiega).

En inglés: http://grazeonline.com/articles/self-suffish.html

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Nieve

Aunque el invierno está siendo uno de los más duros que recuerdo, por aquí aún no había nevado hasta hoy, que ha amanecido todo blanco, así que he sacado la cámara y he hecho unas fotos:

el camino:

imagen1-001

la cabaña

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y el prado:

imagen1-003

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Tiempo de poda

Los frios días de enero son apropiados para la poda de manzanos y perales, yo los tengo formados en eje, con mayor o menor suerte, con lo que la poda debe seguir esa forma. Lo que intento hacer con la poda es eliminar chupones como este:

chupon

despuntar las ramas, dar forma a las ramas laterales para que vayan horizontales, aclarar el árbol para que entre la luz, eliminar las ramas dañadas, intentar que las ramas se distribuyan de manera uniforme por todo el árbol …

Como ejemplo cuatro manzanos. El primero antes:

manzano1a

y después:

manzano1d

el segundo antes:

manzano2a

y después:

manzano2d

el tercero antes:

manzano3a

y después:

manzano3d1

y el último antes:

manzano4a

y después:

manzano4d

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