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Bajando la persiana

OBRAS

Han pasado más de cuatro años desde aquel primer post del 8 de octubre de 2008, repasando lo publicado en este tiempo me doy cuenta de que ha quedado un reflejo bastante preciso de la realidad: pruebas, fracasos, cambios de criterio, experimentos, bandazos y demás han quedado retratados con bastante fidelidad, he intentado no ocultar nada, meteduras de pata incluidas, con lo que si bien no está todo lo que es, es todo lo que está. A lo largo de este tiempo el blog ha ido evolucionando de un humilde registro del día a día (o del semana a semana) a modo de diario, ha evolucionado, decía, a algo que no sé como llamar, consultorio-foro-diana, sería bastante aproximado. Pero esa evolución tiene una pega, la principal, que es que no me gusta el resultado.

El número de visitas ha ido creciendo, con algunos altibajos debidos sobre todo a mi falta de actividad, ha habido más de 600.000 clicks al blog, imagino que la mayoría sólo han sido eso, un click, en fin, a todos muchas gracias. Los comentarios también han ido creciendo, hasta un punto en que amenazan con superarme, con los correos ha ocurrido lo mismo, consultas, consejos, reproches, críticas, insultos, peticiones estrafalarias, ofertas de colaboración, han llegado por un lado o por el otro. Nunca he pretendido  ser referente de nada, no tengo ni capacidad ni ganas para enseñar nada a nadie, por lo que lamento que la mayoría de preguntas recibidas no hayan tenido la respuesta que el remitente esperaba, lo que habitualmente me ha sido reprochado con mejor o peor educación. Gracias a todos.
Por todas esas circunstancias, que como decía antes amenazan con superarme, he decidido bajar la persiana, la idea que tengo ahora es reformar el blog, volver a sus orígenes y eliminar todo lo que no responda a aquel espíritu … o cerrar el blog. ¿Cuando? ni idea. Mientras tanto, lo dicho, muchas gracias y hasta luego.

¿Alternativas?

En esta zona la actividad rural principal ha venido siendo la ganadería de vacuno de leche, cuando este sector comienza a quebrar (lo llamaban reconversión) se van sucediendo alternativas sin que ninguna de ellas haya servido más que en casos muy concretos, así que pueda recordar: ganadería de vacuno de carne, kiwis, viticultura, manzanas de sidra, arándanos. Cuando le tocó el turno al tema de la sidra la consejería correspondiente regalaba manzanos, a la finca llegaron unos pocos, su producción ha venido siendo bastante discreta y, la verdad, no se les ha hecho demasiado caso. A pasar de todo, este año hay una serie de manzanos que tienen bastante carga de manzanas, ante ello surge la posibilidad de vender las manzanas, el precio que nos dan para manzanas cogidas directamente del árbol, limpias, sanas, en sacos, al lado de la carretera, se mueve alrededor de los 32 céntimos de kilo como media. En vista de esto se me ocurren dos cuestiones: una preguntarme cuantas manzanas habría que vender para que ésto fuese un alternativa real de vida y también la comprobación de la teoría que sostengo hace tiempo de que la única alternativa real es vender productos con más valor añadido, que vender manzanas, como vender leche no es solución.

 

 

Este año también el tomate pera sea ha comportado muy bien, con ellos hacemos una conserva diferente del habitual tomate frito. Partiendo de la idea del tomate seco, hacemos una versión “cantábrica”. Aquí es muy difícil que el sol luzca lo suficiente y que el ambiente se mantenga lo bastante seco como para hacer la versión tradicional del tomate seco.

Así que lo que hacemos es, tras limpiar los tomates de pepitas y agua, se ponen en una bandeja de horno a temperatura baja, alrededor de 50 grados, hasta que el tomate esté blando y la piel se desprenda con facilidad.

Cuando está a nuestro gusto, se meten en tarros bien apretaditos y se cubren con aceite. A la hora de comerlos es como meter en la boca un concentrado de tomate, intenso y dulce. A mí me gustan una barbaridad, pero otros que lo han probado arrugan la cara y se quejan de que es un sabor muuuuuy intenso.

Del verano al otoño

El cambio de estación se empieza a notar en la cesta, junto a los últimos del verano: tomates (este año no parecen acabarse), pimientos (dicen por el pueblo que los de septiembre son los mejores) o berenjenas, poco a poco comienzan a parecer productos del otoño como las zanahorias (siempre me queda la sensación de haber sembrado demasiadas pocas), verduras como el kale (este es el primer año que lo he sembrado, y aún no lo hemos probado) o las primeras manzanas.

Y más tomates

El departamento de conservas está funcionando este verano a toda máquina, especialmente con el tomate, tomate frito, con un poco de ajo, o con pimiento,  más dulce, más picante, este año hay tantos que se puede experimentar.

¿Tablet?

Me acaban de decir que una tablet no es exactamente ésto, ¡cuanto cuesta estar actualizado en esto de la tecnología!

Nada nuevo bajo el sol

En este enlace un granjero de Iowa explica como sobrevive a la sequía que sufren este verano, el método no puede llamarse revolucionario: diversificación, rotación de cultivos, abonado con estiércol… Como en la prevención de los incendios forestales, algún día aprenderemos que está casi todo inventado, que lo que ha funcionado durante siglos igual puede funcionar unos pocos años más.